Camille Corot
Florencia desde los Jardines de Boboli
Instalado a la sombra de los cipreses en un jardín Toscano el pintor impresionista Corot pintó como turista esta maravillosa vista de Florencia. He aquí al maestro del paisaje en todo el esplendor de su talento
En mayo de 1834 Corot partió para su segundo viaje a Italia. Trajo de dicho periplo muchos esbozos y trabajos preparatorios que le permitieron trabajar posteriormente en su estudio
LA OBRA
Así pintó esta vista de los cuadros por encargo de Florencia y de su Catedral desde la terraza de los jardines de Boboli donde conversan dos monjes
Es una escena que rebosa tranquila poesía: «Por todas partes en la belleza de los lugares de Roma o de Florencia, en los robles de Fontainebleau, en el estanque de Ville D´Avray, en todas sus telas hay una felicidad alada y sutil» Afirma Marc Lafargue en su obra consagrada a Corot. «En todas partes el pintor alimenta nuestro espíritu con el placer que cada lugar ha proporcionado a sus ojos. El Mundo que vió y que existe es asombrosamente bello»
LA COMPOSICIÓN
Con desprecio de la regla que quiere que se otorgue mayor importancia al sol o al cielo, Corot no dudo en partir su cuadro por la mitad. La parte superior está ocupada por un cielo límpido apenas mancillado por unas discretas nubes. La parte inferior reservada a la tierra está a su vez separada en otras dos.
En primer plano, en la tibieza de la sombra la terraza del jardín protegida de los rayos del Sol por una vegetación propicia arriba iluminada por los rayos de un vibrante sol de verano, la ciudad con sus casas, sus campanarios y sus iglesias. Como única respuesta a la verticalidad de las construcciones, los dos árboles y los monjes quiebran esta representación horizontal. El Conjunto es de un equilibrio perfecto.
Paul Jamot demuestra que Corot se sitúa de lleno en la línea de Poussin y de Claudio de Lorena, dos grandes e innovadores paisajistas Corot jamás dejo de creer que en uno de los más bellos temas que podían ofrecerse a un pintor era la composición del acorde perfecto de los árboles, el color del cielo y los juegos de luz.
LA HISTORIA
A su muerte En 1875 Corot legó el cuadro a su amigo el magistrado Louis Robert. Fue Propiedad de la familia del mismo hasta 1926 fecha en que Cristian y Maurice Robert la legaron al Museo del Louvre.
LA COTIZACIÓN
En las ventas, la oferta varía según la calidad y la certeza en la atribución de los cuadros, por amabilidad Corot firmaba algunas obras de discípulos y amigos. Se encuentran pinturas de calidad medias sobre 3 millones de euros, mientras que las que las obras maestras se cotizan a decenas de millones. Hoy un paisaje de Italia podría costar más de 15 millones de euros. En cuanto a sus dibujos pueden valer a partir de 50 mil euros.

Jean Baptiste Camille Corot, 1796-1875
Florencia desde los jardines de Bovoli
Óleos sobre tela 51cmx73cm
Firma abajo a la derecha Corot
Pintado hacia 1835-1840
Localización : París Museo del Louvre
Exposiciones: Dusseldorf 1930 / París 1936, 1975 / Lyon 1936 / Ginebra 1937 / Lieja 1946 / Roma 1955 / Turín 1961
Jean-Baptiste-Camille Corot – Vida y principales obras
Jean-Baptiste-Camille Corot (1796–1875) fue uno de los paisajistas más influyentes del siglo XIX y una figura clave en la transición entre el neoclasicismo y el impresionismo. Nacido en París en el seno de una familia burguesa, Corot comenzó su formación artística de manera tardía, pero su viaje a Italia en 1825 marcó un antes y un después en su carrera. Allí aprendió a capturar la luz del mediterráneo de forma directa y espontánea mediante el estudio al aire libre (en plein air), una técnica que más tarde inspiraría profundamente a los impresionistas, quienes lo consideraban «el maestro».
Aunque es universalmente reconocido por sus paisajes poéticos, Corot también fue un retratista excepcional tanto de personas como realizando retratos de mascotas por encargo al óleo. A diferencia de sus paisajes, que exhibía con éxito en el Salón de París, la mayoría de sus retratos permanecieron en su taller y no se descubrieron públicamente hasta después de su muerte.
Entre sus cuadros y retratos más principales destacan:
- El puente de Narni (1826): Una de sus obras maestras tempranas de su periodo italiano, donde combina la estructura clásica con una observación lumínica fresca y natural.
- Recuerdo de Mortefontaine (1864): Representa la culminación de su estilo tardío. Es un paisaje brumoso, lírico y casi idílico, caracterizado por una paleta de tonos grises, verdes y plateados que transmiten una profunda melancolía.
- La mujer de la perla (c. 1868-1870): Uno de sus retratos al óleo por encargo más célebres, fuertemente inspirado en la Mona Lisa de Da Vinci. Destaca por la serenidad del rostro de la modelo y el manejo magistral de las texturas y las sombras en la vestimenta.
- La lectora coronada de flores o La lectura interrumpida (1870): Un retrato introspectivo que muestra a una mujer sosteniendo un libro, capturando un momento de quietud y concentración con una sensibilidad tonal única.
Hacia el final de su vida, Corot no solo era un artista consagrado, sino también un hombre querido por su inmensa generosidad, ayudando económicamente a pintores jóvenes y necesitados. Su legado reside en haber liberado al paisaje de las rigideces académicas, enseñando al mundo a pintar la atmósfera y la luz.
Actualmente se pueden adquirir reproducciones de cuadros al óleo pintados a mano a precios asequibles de las Obras de Camille Corot.


